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¿Cardio antes o después de las pesas?

Cardio antes o después de las pesas: qué se pierde en cada orden, cuándo da igual y cómo decidirlo con tu agenda real y no con la fisiología ajena.

En esta nota
  1. Los criterios que de verdad deciden
  2. La comparación, en la práctica
  3. El «depende de…», dicho en serio
Silueta de una mujer corriendo por un sendero al atardecer

Tienes cincuenta minutos y dos cosas que quieres hacer. Estás parado en el vestuario decidiendo si arrancas por la cinta o por las mancuernas, con la sospecha de que hay una respuesta correcta y de que llevas meses eligiendo la equivocada.

Esa duda casi nunca nace de la fisiología. Nace de la agenda: si te sobrara tiempo, no tendrías que elegir, harías las dos cosas separadas y no habría nada que decidir.

Los criterios que de verdad deciden

Cuál de las dos capacidades te importa más ahora. El orden le cobra a la segunda. Lo que va primero se lleva tu energía entera; lo que va después trabaja con lo que quedó. Entonces la pregunta no es cuál es mejor, sino cuál de las dos puede permitirse rendir un poco menos hoy.

Cuánto entrenas. Este criterio cambia todo y casi nadie lo menciona. En personas no entrenadas, el orden dentro de la misma sesión no muestra diferencias relevantes en el resultado; el efecto aparece y crece a medida que la persona se vuelve más entrenada y más específica (Davitt et al., 2014). Si vienes empezando, esta discusión te afecta mucho menos de lo que parece.

Qué zona del cuerpo va a hacer cada cosa. La interferencia entre fuerza y resistencia tiene bastante de regional y no tanto de sistémica: no es que el cardio te apague el cuerpo entero, es que le cobra sobre todo a lo que acabas de usar. Correr y después hacer sentadillas no es lo mismo que correr y después hacer press de banca.

Cuánto margen tienes para separar. La opción con menos costo no es un orden: es no tener que elegir. Cuando las dos cosas van en días distintos, la ganancia de fuerza es mayor que cuando van el mismo día, por la fatiga que arrastra la primera (Sale et al., 1990). Y si van el mismo día, separarlas por varias horas reduce el peaje (Murach y Bagley, 2016).

La comparación, en la práctica

Tu situaciónOrden que convienePor qué
Quieres ganar fuerza o músculoPesas primeroLa fuerza es la más perjudicada por la fatiga previa
Preparas una carreraCorrer primeroEl trabajo específico se lleva tus mejores piernas
Vienes empezando, objetivo salud generalEl que te haga irA ese nivel el orden pesa poco y la adherencia pesa mucho
Tienes dos días separados disponiblesNinguno: sepáralosEs la opción con menos interferencia de todas
Entrenaste piernas y quieres cardioCambia la zona, no el ordenBicicleta después de sentadillas es apilar; remo o caminata, no tanto

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El «depende de…», dicho en serio

Si tu objetivo es fuerza o masa muscular, el cardio va después. No porque el cardio sea el enemigo —tener buena condición aeróbica te ayuda a recuperarte entre series y entre sesiones—, sino porque el trabajo pesado necesita que llegues entero.

Si tu objetivo es correr mejor, el orden se invierte y las pesas pasan a ser el complemento que sostiene la carrera, no al revés.

Si estás empezando y tu objetivo es moverte más y sentirte mejor, elige el orden que aumente las probabilidades de que aparezcas. Es la recomendación más honesta que existe para ese caso, y es también la que ningún artículo técnico se anima a dar: a ese nivel, el que hagas primero lo que disfrutas más no te está costando nada medible.

Y si tienes dos días libres, deja de decidir órdenes. Separar es mejor que optimizar la secuencia.

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Un matiz sobre la sensación de que «el cardio te quita músculo»: la interferencia existe y está documentada desde hace décadas, pero se vuelve relevante con volúmenes altos y en gente entrenada. En una semana de tres o cuatro sesiones, con un rato de bicicleta o una caminata larga el fin de semana, no está pasando eso. Está pasando otra cosa: normalmente, poca progresión de cargas o una semana que no da para lo que el plan pide.

Dani

Yo el orden lo decido con tu agenda en la mano, no con la fisiología. Si me dices que tienes cincuenta minutos tres veces por semana, la conversación cambia por completo respecto de alguien con cinco días de hora y media. Y hay una pregunta que hago siempre y que sorprende: ¿en qué momento del día llegas más entero? Porque el trabajo que más te importa va ahí, y lo demás se acomoda alrededor. Ordenar la sesión sirve poco si la semana está mal repartida.

Si al leer los tres casos te reconociste en el último — sabes qué hacer pero se te cae cuando la semana cambia —, eso es lo que Dani resuelve: un entrenador personal por WhatsApp que ajusta el plan cuando tu vida se mueve y recuerda todo lo anterior.

Referencias

  • Davitt, P. M., Pellegrino, J. K., Schanzer, J. R., Tjionas, H. y Arent, S. M. (2014). The effects of a combined resistance training and endurance exercise program in inactive college female subjects: does order matter? Journal of Strength and Conditioning Research, 28(7), 1937-1945.
  • Sale, D. G., Jacobs, I., MacDougall, J. D. y Garner, S. (1990). Comparison of two regimens of concurrent strength and endurance training. Medicine & Science in Sports & Exercise, 22(3), 348-356.
  • Murach, K. A. y Bagley, J. R. (2016). Skeletal muscle hypertrophy with concurrent exercise training: contrary evidence for an interference effect. Sports Medicine, 46(8), 1029-1039.
  • Docherty, D. y Sporer, B. (2000). A proposed model for examining the interference phenomenon between concurrent aerobic and strength training. Sports Medicine, 30(6), 385-394.